La “buena salud de la población” se da mediante un proceso serio de política de Estado sobre en el que se deberían estructurar, de forma coherente y sinérgica, un compuesto de políticas sanitarias. Este artículo pretende discutir la reforma sanitaria y los aspectos fundamentales del sistema sanitario en el Perú.
Es necesario dar un contexto amplio que permita una visión de conjunto de los retos asi como reconocer con cuidado una compleja realidad para así formar una opinión acerca de cómo podemos“gozar de buena salud” en un contexto más amplio e incorporar los principales factores determinantes, los desafíos y las formas de organización.
Los factores esenciales para una vida en plenitud son complejos. Se interrelacionan aspectos tales como los económicos, sociales y ambientales. Variables fundamentales como la población, el empleo, la salud y la educación son sólo algunos de los que interactúan en el día a día de todos los individuos en un territorio heterogéneo. Reconocer este conjunto de variables complejas es una oportunidad para tener presente que podemos evitar el perjuicio poniendo atención debida a algunos factores fundamentales. ¿Por qué dejar que se hechen a perder capacidades y calidad de vida por causas que pueden ser evitadas? Una vez más la realidad nos revela que, como sociedad y Estado, no prevenimos lo suficiente.
En nuestro caso, como país, es necesario discutir la organización, la evolución de la atención sanitaria y el proceso de descentralización en salud así como repasar las etapas que van desde la cobertura básica del primer nivel de atención hasta un complejo incremento de demanda y oferta dentro de la descentralización y de un progreso democrático.
El desarrollo de los asuntos prioritarios incluye, la prestación, los recursos humanos, el financiamiento, el aseguramiento, la tecnología y la promoción de la salud.
Debo reiterar que resulta inadmisible la actual calidad de servicios públicos universales como salud preventiva y educación básica. Un avance inicial importante es cerrar el déficit de servicios públicos universales tan pronto sea posible, sin esperar otros tipos de reformas. Una vez más se requiere capacidades institucionales mejores a las actualmente disponibles.
Me refiero a que las capacidades institucionales son inferiores de lo que puede entenderse por escasez de recursos.
Si vemos que la capacidad institucional en la sociedad y el Estado no acceden a un cierre inmediato de todo el déficit de servicios, entonces deberíamos al menos comenzar por ahora con la mejora de calidad de las acciones inmediatas.
Un indicio de debilidad institucional, en un contexto amplio, es el no mantenerse por períodos prolongados en atender las prioridades fundamentales. Es un defecto en la sociedad y el Estado peruano. Los orígenes son diversos y complejos; nos obliga a repasar nuestra historia para incluir aspectos de diversidad cultural y de nuestra tendencia al fraccionamiento y al centralismo.
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