La mayor parte de agentes culturales que intevienen en el ámbito local, regional o nacional, distinguen cómo lentamente se están produciendo ciertos cambios importantes en los modos de relacionar su intervención cultural con su contexto y con el mundo en general.
La globalización se ha venido instalando en el mundo generando una transformación en los diferentes sistemas de nuestras sociedades, como una trascendente “revolución” silenciosa que Castells ha denominado como la de la era de la información.
Bajo este contexto, la cultura va adquiriendo nuevos significados para los ciudadanos, gobiernos y organizaciones sociales, los cuales se han tenido que extender su perspectiva, misión e importancia a partir de la confrontación y el diálogo con otros panoramas culturales. Los cursos de integración, acuerdos supranacionales o la movilidad de sus ciudadanos, en fases de migración, cooperación u otras formas de movilidad actual, representan una expresión de este nuevo fenómeno que va adquiriendo una importancia predominante.
Estos procesos fijan realidades culturales productoras de cambios y de nuevas necesidades de conocimiento mutuo, contacto, intercambio, entre culturas, países, pueblos, tanto si les unen vículos culturales, históricos, políticos o existen nuevas voluntades, de los agentes culturales, en desarrollar rumbos compartidos.
La globalización, aún despues de sus críticas y oposiciones, se va instalando en nuestros horizontes donde cada vez es más complicado, estar al margen de sus efectos, ya sean positivos o negativos. Sus influencias se notan en cómo la sociedad adquiere una nueva forma de distinguir y vivir el fenómeno de la movilidad y los intercambios de información como base de estos nuevos escenarios culturales.
La cooperación cultural internacional obtiene un nuevo significado en estos nuevos escenarios, la cual va sobrepasando su dimensión tradicional a nuevas formas de acción con la intervención de un gran abanico de actores sociales. Bajo este sentido, la voluntad de reflexión sobre sus especificidades plantea la cooperación cultural internacional como un instrumento importante para construir y aportar nuevas estrategias y exploraciones en la llamada globalización ascendente y participativa.
La cooperación es la manifestación de la voluntad de encuentro como medio facilitador del conocimiento mutuo y la acción compartida. En el ámbito de la cultura la cooperación alcanza una dimensión más equitativa que en otros campos de acción. Las culturas en contacto proponen sus formas y mensajes de forma deliberada y sin grandes perjuicios. Los hechos culturales coexisten y se influencian sin tener en cuenta las deudas, realidades socioeconómicas, etc. Es un roce entre iguales que permite ver al otro como acarreador de una manifestación cultural definida.