domingo, 19 de setiembre de 2010

La crisis climática en la tierra. Una verdad incómoda. Obra de Al Gore - Video Parte 1 y 2.

Hola a todos,

Les tengo algo muy interesante para ver. Es un tema actual, crítico y en la que exite la nesecidad de tomar conciencia y tomar acciones inmediatas. Les aclaro que esto no es una película más, sino un documental que pretende despertar conciencia de todo aquel que evita en la tierra, o sea todos nosotros! Se las recomiendo.

Les estoy publicando aquí un video que se basa en el libro "Una Verdad Incómoda" de Al Gore.

Esta película (basado en datos reales y actuales) intenta exponer de una forma incontestable, la crisis del cambio climático, lo que está pasando, cuáles son las consecuencias exactas, los efectos a la vista, los resultados evidentes de la emisión indiscriminada de gases de efecto invernadero, de la destrucción de las masas forestales, de la contaminación insostenible de las aguas continentales y oceánicas.

Esto es una crónica de la vida de Al Gore y su familia, es una exposición de las razones que justifican su lucha por la concienciación de la gente y la solidificación de medidas que eviten el cambio climático.


Esta película (tomado del libro "Una verdad incomoda") está basado en el intenso trabajo de recopilación de datos y de síntesis de conclusiones que Al Gore ha realizado en múltiples conferencias a lo largo de los últimos años en muchos países.

martes, 7 de setiembre de 2010

Esta mejorando la educación en el Perú?

Sin duda que una de las reformas institucionales más prioritarias que debe llevarse a cabo en nuestro país se da en el terreno de la política educativa. La necesidad de contar con un sistema educativo igualitario y eficiente, como uno de los principales impulsadores del desarrollo del país, ha sido identificada a través de diferentes iniciativas de reformas, expuestas por ejemplo por el Consejo Nacional de Educación en el 2005, luego el Consejo Nacional de Competitividad y el Plan Nacional de Educación para todos considerando los años 2005-2015.

Viendo la actual situación, es inevitable ponerse a pensar y preguntarnos sobre la situación actual de la educación en el Perú, los avances de la política social en este sector, y los retos o tareas más prioritarias a seguir durante los próximos años. Entre los años 2002 y 2005, se han llegado a mostrar leves mejoras en algunos indicadores, tales como la disminución en las tasas de deserción y repetición; pero tal vez el paso más importante esté en las diversas iniciativas con los fines de promover estándares educativos, los cuales tienen como objetivo definir metas de aprendizaje que conduzcan e integren el sistema, de forma tal que proporcione y permita la rendición de cuentas.

Sin embargo, diversos estudios coinciden y apuntan que dos de los problemas más importantes siguen siendo la inequidad en el acceso y la pobre calidad de la educación. Por ejemplo, a pesar que la cobertura a nivel de educación primaria llega al 96,1%, ésta se ve reducido hasta el 85% en educación secundaria, y desciende incluso hasta un 62% en educación inicial; más crítico aún, diferenciando por gravedad de pobreza, podemos ver que la cobertura en educación inicial es aún critica en el caso de la pobreza extrema, llegando a duras penas al 43%. Por otra parte, solo una mínima proporción de los estudiantes llegan a alcanzar el nivel de aprendizaje adecuado en matemáticas con un 15,1%, y comprensión de lectura con un 9,6% que corresponden al grado que cursan.

Si consideraríamos que el asunto del rendimiento escolar es de mediano plazo, deberíamos aprovechar la presente situación financiera de la economía para plantear una reforma educativa integral que de prioridad a la equidad, la calidad de la educación y la infraestructura.

¿Cuál es la real situación de la salud en el Perú?

La “buena salud de la población” se da mediante un proceso serio de política de Estado sobre en el que se deberían estructurar, de forma coherente y sinérgica, un compuesto de políticas sanitarias. Este artículo pretende discutir la reforma sanitaria y los aspectos fundamentales del sistema sanitario en el Perú.
Es necesario dar un contexto amplio que permita una visión de conjunto de los retos asi como reconocer con cuidado una compleja realidad para así formar una opinión acerca de cómo podemos“gozar de buena salud” en un contexto más amplio e incorporar los principales factores determinantes, los desafíos y las formas de organización.

Los factores esenciales para una vida en plenitud son complejos. Se interrelacionan aspectos tales como los económicos, sociales y ambientales. Variables fundamentales como la población, el empleo, la salud y la educación son sólo algunos de los que interactúan en el día a día de todos los individuos en un territorio heterogéneo. Reconocer este conjunto de variables complejas es una oportunidad para tener presente que podemos evitar el perjuicio poniendo atención debida a algunos factores fundamentales. ¿Por qué dejar que se hechen a perder capacidades y calidad de vida por causas que pueden ser evitadas? Una vez más la realidad nos revela que, como sociedad y Estado, no prevenimos lo suficiente.

En nuestro caso, como país, es necesario discutir la organización, la evolución de la atención sanitaria y el proceso de descentralización en salud así como repasar las etapas que van desde la cobertura básica del primer nivel de atención hasta un complejo incremento de demanda y oferta dentro de la descentralización y de un progreso democrático.
El desarrollo de los asuntos prioritarios incluye, la prestación, los recursos humanos, el financiamiento, el aseguramiento, la tecnología y la promoción de la salud.

Debo reiterar que resulta inadmisible la actual calidad de servicios públicos universales como salud preventiva y educación básica. Un avance inicial importante es cerrar el déficit de servicios públicos universales tan pronto sea posible, sin esperar otros tipos de reformas. Una vez más se requiere capacidades institucionales mejores a las actualmente disponibles.
Me refiero a que las capacidades institucionales son inferiores de lo que puede entenderse por escasez de recursos.

Si vemos que la capacidad institucional en la sociedad y el Estado no acceden a un cierre inmediato de todo el déficit de servicios, entonces deberíamos al menos comenzar por ahora con la mejora de calidad de las acciones inmediatas.

Un indicio de debilidad institucional, en un contexto amplio, es el no mantenerse por períodos prolongados en atender las prioridades fundamentales. Es un defecto en la sociedad y el Estado peruano. Los orígenes son diversos y complejos; nos obliga a repasar nuestra historia para incluir aspectos de diversidad cultural y de nuestra tendencia al fraccionamiento y al centralismo.

lunes, 6 de setiembre de 2010

La Cultura y la Identidad

En un contexto amplio, la cultura podría considerarse como el conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una sociedad o un grupo social. A parte de las artes y las letras, encierra tambíén los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias.

La cultura le da al individuo la capacidad de reflexión sobre sí mismo. Es la cultura la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente involucrados. Gracias a ella distinguimos valores y tomamos decisiones. A través de la cultura, el individuo se expresa, es conciente de sí mismo, se reconoce como un propósito por lograr, cuestiona sus propios logros, busca inagotablemente nuevos significados y crea obras que lo trascienden.

La cultura no es una noción indefinida; es un conjunto vivo que evoluciona integrando permanentemente los resultados de elecciones individuales y colectivas. Se expresa en diversas formas pero no se reduce a sus obras. Resultante de una herencia compleja constantemente impuesta al examen crítico y a la necesidad de adaptación, la cultura es una conquista que se construye en las interacciones y por tanto en relación con los otros.

El hecho de que las culturas se representen en identidades particulares no imposibilita la búsqueda de valores comunes. Toda cultura constituye un esfuerzo original y persistente para alcanzar lo universal, y ninguna puede pretender monopolizarlo. Ninguna sociedad podría desarrollarse sin disponer de un repertorio de representación y de acción compartida por sus miembros y que la distingue de los otros.

La idea de identidad da lugar a análisis aún más contrastantes. Las identidades organizan el sentido. Constatando que la construcción social de la identidad se produce siempre en un contexto marcado por relaciones de fuerzas, se distingue tres formas de origen diferente: la identidad introducida por las instituciones dirigentes de una sociedad; la identidad producida por los actores en posición desvalorizada por la lógica dominante, y la identidad construida por actores que no son individuos sino el actor social colectivo a través del cual los individuos acceden al sentido de su experiencia.

La integracion en la cultura internacional

La mayor parte de agentes culturales que intevienen en el ámbito local, regional o nacional, distinguen cómo lentamente se están produciendo ciertos cambios importantes en los modos de relacionar su intervención cultural con su contexto y con el mundo en general.

La globalización se ha venido instalando en el mundo generando una transformación en los diferentes sistemas de nuestras sociedades, como una trascendente “revolución” silenciosa que Castells ha denominado como la de la era de la información.

Bajo este contexto, la cultura va adquiriendo nuevos significados para los ciudadanos, gobiernos y organizaciones sociales, los cuales se han tenido que extender su perspectiva, misión e importancia a partir de la confrontación y el diálogo con otros panoramas culturales. Los cursos de integración, acuerdos supranacionales o la movilidad de sus ciudadanos, en fases de migración, cooperación u otras formas de movilidad actual, representan una expresión de este nuevo fenómeno que va adquiriendo una importancia predominante.

Estos procesos fijan realidades culturales productoras de cambios y de nuevas necesidades de conocimiento mutuo, contacto, intercambio, entre culturas, países, pueblos, tanto si les unen vículos culturales, históricos, políticos o existen nuevas voluntades, de los agentes culturales, en desarrollar rumbos compartidos.

La globalización, aún despues de sus críticas y oposiciones, se va instalando en nuestros horizontes donde cada vez es más complicado, estar al margen de sus efectos, ya sean positivos o negativos. Sus influencias se notan en cómo la sociedad adquiere una nueva forma de distinguir y vivir el fenómeno de la movilidad y los intercambios de información como base de estos nuevos escenarios culturales.

La cooperación cultural internacional obtiene un nuevo significado en estos nuevos escenarios, la cual va sobrepasando su dimensión tradicional a nuevas formas de acción con la intervención de un gran abanico de actores sociales. Bajo este sentido, la voluntad de reflexión sobre sus especificidades plantea la cooperación cultural internacional como un instrumento importante para construir y aportar nuevas estrategias y exploraciones en la llamada globalización ascendente y participativa.

La cooperación es la manifestación de la voluntad de encuentro como medio facilitador del conocimiento mutuo y la acción compartida. En el ámbito de la cultura la cooperación alcanza una dimensión más equitativa que en otros campos de acción. Las culturas en contacto proponen sus formas y mensajes de forma deliberada y sin grandes perjuicios. Los hechos culturales coexisten y se influencian sin tener en cuenta las deudas, realidades socioeconómicas, etc. Es un roce entre iguales que permite ver al otro como acarreador de una manifestación cultural definida.

lunes, 30 de agosto de 2010

La Realidad Cultural Peruana después de los 50's

A pesar de los avances importantes que se logran antes de 1950, se sigue presentando un distanciamiento entre ese primer esfuerzo de política cultural estatal y la realidad nacional; en un contexto en donde ya al inicio de la década del 50 se va produciendo una migración importante a las ciudades de la costa y en donde van emergiendo en dinámica y apresurada síntesis, nuevas manifestaciones culturales producto de esos desplazamientos, la realidad desborda los intentos de definir una política cultural; además, en ese periodo se va advirtiendo los inicios de una especie de mono culturalismo que va privilegiar a la cultura occidental y específicamente a formas clásicas del arte. Así pues, queda todavía alejada de la percepción estatal los aspectos relativos a la cultura de masas y a la propia multiculturalidad del país.

La revolución militar que trae abajo el segundo gobierno de Manuel Prado (1962), dedica un espacio a las decisiones concernientes a la cultura al crear la llamada Comisión Nacional de Cultura, con el fin de consolidar la cultura nacional en sus múltiples manifestaciones; pero lo importante es que como ente ejecutivo de esa Comisión se crea la Casa de la Cultura del Perú que implica un intento de modernizar y estructurar eficientemente los diferentes ámbitos del sector cultura; fue así que todas las entidades culturales estatales pasan a depender de la Casa de la Cultura. Conciliando con las preocupaciones esbozadas en su reglamentación, la presencia en la Dirección de la Casa de la Cultura, de un eminente escritor como José María Arguedas, generó una nueva orientación que buscó potenciar todas las manifestaciones culturales y en especial aquellas ligadas a las clases populares. No descuidó la tarea de defensa del patrimonio cultural ni la proyección de las diversas actividades culturales como el folclore, la música clásica, el teatro, entre otras, a los diversos contextos sociales no solo limeños sino del país en general. Mas adelante, la Ley de Fomento de la Cultura (1965), precisó los objetivos generales del Estado en el campo cultural así como también reconoció las múltiples manifestaciones culturales presentes en el territorio peruano, dentro de un respeto a la creación individual y colectiva; de esa manera en esa Ley se realizó el primer esfuerzo concreto por parte del Estado en definir una política cultural para el país. Otros campos se fueron abriendo a la reglamentación y la reflexión: el refuerzo de los derechos de autor, los beneficios tributarios que genera el apoyo a la cultura, las exoneraciones tributarias a medios de difusión cultural o los dispositivos que promueven el perfeccionamiento académico y profesional de las personas ligadas al quehacer cultural. Este primer ensayo de relativo aliento y con intelectuales reconocidos en la conducción y toma de decisiones, se cierra cuando en 1971 se crea el Instituto Nacional de Cultura.

La revolución militar del Gral. Juan Velasco Alvarado, dentro de la corriente reformista y radical que lo lleva a remover los cimientos de un Perú influido por ciertos grupos tradicionales, toca inexorablemente el campo de la cultura. Dentro del plan de desarrollo gestado al interior del gobierno, las exigencias de lograr una sociedad mas justa y libre de toda discriminación, lleva a la promulgación de la Ley Orgánica del Sector Educación (mayo de 1971), en donde se crea el Instituto Nacional de Cultura, que será definido en su organización y funciones por un Decreto Ley en el siguiente año. El Instituto Nacional de Cultura nació como un organismo público descentralizado del sector educación, con el fin de proponer y ejecutar la política cultural del Estado y proteger y conservar el patrimonio cultural de la Nación, buscaba también difundir la cultura en todos los contextos sociales y favorecer la creatividad de la población. La Dirección Nacional era el cargo mas alto dentro del organigrama, la cual era apoyada por órganos asesores de apoyo y de consulta; varias direcciones técnicas abordaban los ámbitos mas importantes del quehacer cultural, así como numerosos órganos de ejecución se integraban a la estructura orgánica del I.N.C.; otro rubro importante era su presencia en todo el territorio nacional a través de filiales en las diferentes capitales de departamento.

Con el I.N.C. se fueron definiendo apoyos sustanciales al quehacer artístico, literario y científico del país; entre premios y becas se pretendía estimular la creación cultural aunque con las limitaciones que imponía la situación económica del país. Producto también de esa etapa inicial fue el documento titulado Bases de la Política Cultural de la Revolución Peruana, que recogía los fundamentos teóricos que animaban la política cultural de ese gobierno. Muchas actividades, publicaciones y eventos se realizaron durante la etapa del gobierno militar.

En 1980 retorna la democracia bajo una nueva Constitución en donde el tema de la cultura se dispersa en numerosos títulos y capítulos, que responden a una auténtica preocupación de los legisladores pero sin un fundamento sólido e integrador, lo cual genera diversas críticas, muchas de ellas acertadas. Esa falta de coherencia no impide que los elementos contenidos en ella no hayan propiciado acciones concretas a favor de la cultura. Así, durante el segundo gobierno de Fernando Belaunde Terry, se intentó replantear la organización y funciones del I.N.C., así como también se limitaron algunos de los alcances ya logrados como el reconocimiento del multiculturalismo y la planificación cultural. En la práctica, diferentes dispositivos iban separando del I.N.C. organismos como la Biblioteca Nacional, el Archivo General de la Nación, la Escuela Nacional de Música y la Escuela Nacional de Bellas Artes. Sigue presente el Consejo Nacional de Cultura como ente que formula y coordina la política cultural del país y del cual el I.N.C. es ejecutor. Por otra parte, la Ley Orgánica de Municipalidades (1984) asigna a las Municipalidades responsabilidades en el campo de la cultura, lo cual propicia la creación de organismos al interior de los gobiernos locales que desarrollan y promueven actividades culturales. Otro aspecto importante en esa etapa es la promulgación de la Ley de Amparo al Patrimonio Cultural de la Nación (1985), que generó intenso debate, pues algunos consideraban que no propiciaba una verdadera protección del patrimonio cultural, sin embargo constituye una base importante para tal efecto. En medio de discusiones sobre la pertinencia o no de la intervención del Estado en áreas tan delicadas como la creatividad, en la realidad de su alejamiento de las funciones que debería tener en el campo de la difusión y promoción cultural, así como su desentendimiento de la realidad multicultural del país, se produjo una progresiva pérdida de presencia del Instituto Nacional de Cultura.

Con el gobierno de Alan García Pérez (1985-1990) se generaron ciertos vientos de cambio en las tradicionales relaciones entre Estado y Cultura; uno de los aspectos mas importantes fue la acción del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, que publicó mas de 3000 libros que recogían el producto de investigaciones científicas y de la creatividad artística de muchos peruanos, además se concedieron miles de becas de post grado en las universidades del país. Decisiones personales del Presidente, como la de crear el Museo de la Nación en el antiguo Ministerio de Pesquería, fueron ejemplo de un particular interés por el campo de la cultura; a dicho museo se pretendió trasladar toda la riqueza arqueológica depositada en el antiguo Museo Nacional de Arqueología de Pueblo Libre, lo cual felizmente no se realizó debido a que la infraestructura asignada no reunía las condiciones para albergar un museo de tal magnitud. En ese gobierno se promovió también la realización de gigantescos eventos culturales y la realización de congresos y eventos académicos de diferente naturaleza; por otra parte, se acentuaron los mecanismos de protección al patrimonio cultural, que ya no solo implicaban el antiguo saqueo de la riqueza arqueológica sino también presentaba nuevas formas como la invasión por parte de asentamientos humanos de los diversos sitios arqueológicos, con lo que se generaban problemas que trascendían el ámbito cultural y penetraban en los contextos económicos y sociales. También es de resaltar que en esa etapa se alcanzó la declaración de "Patrimonio Cultural de la Humanidad" para varios monumentos y sitios arqueológicos y naturales.

Sucedió a García Pérez, el largo periodo de gobierno de Alberto Fujimori, en donde se evidenció mas que un interés genuino e intenso por el quehacer cultural, un proceso de afinamiento del aparato burocrático relacionado con cultura, básicamente representado por el I.N.C. En ese sentido, las tres primeras Direcciones Nacionales buscaron reorientar los pocos recursos que les asignaba el Estado tratando de racionalizarlos y de incrementar los ingresos propios para así compensar las limitaciones económicas tradicionales del sector. Poco se pudo hacer para estimular y propiciar un mejor reconocimiento económico en la importante tarea de cientos de servidores del I.N.C. y tampoco se pudo satisfacer necesidades en materiales, equipos, técnicos y científicos; sin embargo, el organismo siguió funcionando. Coincide con el periodo la recuperación de la imagen arqueológica peruana con importantes hallazgos e investigaciones como las del Señor de Sipán, la dama de Ampato o la Ciudadela de Caral, todo ello concitó la atención mundial y obligó al Estado peruano a poner mas atención en ese campo; por otra parte, el plan político de incremento del turismo, necesariamente pasaba por una concertación de esfuerzos con el sector cultural, cosa que si bien no se realizó en términos reales si produjo resultados espontáneos. Como siempre la escasez de recursos económicos limitó el accionar de un Estado que no tenía una política cultural definida ni tampoco le interesaba tenerla, todo quedó librado a los esfuerzos individuales de las autoridades de los organismos estatales y al apoyo del sector privado, que en los últimos años fue incrementándose notablemente.